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Es todo aquel contrato de arrendamiento de bienes muebles o inmuebles donde
el arrendador (sociedad de Leasing) adquiere un bien para ceder su uso y
disfrute, durante un plazo de tiempo determinado contractualmente (normalmente
coincide con la vida útil del bien) a un tercero, denominado arrendatario o
usuario. El arrendatario a cambio está obligado como contraprestación, a pagar
una cantidad periódica (constante o ascendente, y lo suficiente para amortizar
el valor de adquisición del bien y los gastos aplicables).
El Leasing es una opción para las empresas que no cuentan con el capital de
inversión necesario para adquirir un activo fijo que represente una fuerte
inversión de dinero utilizándolo como un mecanismo de financiamiento alternativo
e innovador frente a un simple crédito bancario ya que en este esta inmersa la
ventaja de la sesión de uso.
Al final del contrato, el arrendatario tiene dos opciones;
- ejercer la opción de compra del bien por el valor residual (diferencia
entre el precio de adquisición inicial que tuvo el arrendador más los gastos e
intereses, y las cantidades abonadas por el arrendatario).
- no ejercer la opción de compra y por tanto devolver el bien al Arrendador.
Respecto a este contrato podemos hacer algunas puntualizaciones importantes :
- Como más arriba se ha dicho, al finalizar el contrato, el arrendador
financiero está obligado a ofrecer a su cliente (arrendatario financiero) la
posibilidad de adquirir el bien. Esta nota no se comparte con el contrato de renting, aunque pueda tener características similares al leasing.
- En opinión de los doctores Uría (ya fallecido), Menéndez, Sanchez Calero y
otros, no puede calificarse como un contrato de arrendamiento o una variedad del
arrendamiento, ya que la función del contrato mercantil de leasing no es tanto
ceder el uso de un bien (mueble o inmueble), cuanto financiar la posibilidad de
explotarlo o disfrutarlo, como una alternativa al préstamo de dinero o a otros
contratos de financiación.
- Durante toda la vida del contrato, la entidad de leasing (arrendador
financiero) mantiene la titularidad sobre el bien objeto del contrato, aunque no
responde de los vicios que pueda aquejar al bien, es el arrendatario financiero
(el usuario), quien corre con los deterioros y la perdida del susodicho bien.
- El leasing no es un préstamo de uso (contrato que se denomina comodato),
aunque también se asemeje a él. En el préstamo de uso no se da la percepción de
emolumento alguno, según el art. 1741 del Código civil español.
- En el Derecho español, el contrato de leasing no es desconocido, pero no
existe una regulación sustantiva sobre él y su regulación se encuentra
fraccionada en varios cuerpos legales. Por ejemplo, la Disposición Adicional
Séptima de la Ley de Disciplina e Intervención de la entidad de Crédito, la
Disposición Adicional Primera de la Ley de Venta a Plazos de Bienes Muebles, Ley
28/1998 de 13 de Julio, o el derogado art. 128 de la Ley 43/1995, de 27 de
diciembre, del Impuesto de Sociedades (actualmente sustituido por el art. 115
del texto refundido vigente de la Ley del Impuesto de Sociedades -R.D.
Legislativo 4/2004-)
- Como norma general, este contrato lleva aparejada una cláusula por la cual
el cliente está obligado a soportar las inspecciones que sobre el bien desee
hacer el propietario del mismo (entidad arrendadora de leasing), e igualmente,
el cliente está obligado a pagar a su costa un seguro al que le obliga la
entidad de leasing.
- Frente al incumplimiento del cliente, la entidad de leasing podrá ejercer
acciones declarativas o ejecutivas (si cuenta con un título de esta naturaleza
para ejercitar su derecho). Además puede resolver el contrato e instar al Juez,
a través de un corto procedimiento procesal, la recuperación del bien objeto del
contrato. Todo ello, sin perjuicio de que el cliente haga valer otras
pretensiones relativas al contrato de leasing en el procedimiento declarativo
que corresponda.
- Si el cliente (arrendatario financiero) fuere declarado en concurso de
acreedores, la entidad de leasing, como propietaria del bien, puede interponer
su "tercería de dominio".
- Contiene distintas ventajas de carácter fiscal para las empresas ya que
es la entidad de leasing la que hace frente al pago de los impuestos indirectos
(IVA e IGIC) de la adquisición del bien que no son repercutidos al arrendatario
financiero para el cálculo de las cuotas, ya que el impuesto que recae sobre
estas cuotas (IVA o IGIC) para el arrendatario financiero no se debe a la
adquisición del bien sino al servicio de arrendamiento del mismo.

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